Introducción
La leucoplasia vellosa es un trastorno benigno caracterizado por la hipertrofia de las papilas filiformes y una coloración pardo-negruzca en la lengua. En algunos casos, se acompaña de sensación de cuerpo extraño o disgeusia1,2. Su prevalencia varía según poblaciones y áreas geográficas, oscilando entre 0,2% y 5,2% en la población general. La incidencia es mayor en fumadores, consumidores de alcohol y personas infectadas por el virus del papiloma humano (VPH) de alto riesgo. Esta condición se atribuye a la colonización de la lengua por bacterias y levaduras productoras de porfirinas3,4.
Dentro del diagnóstico diferencial de esta patología, se pueden englobar diferentes condiciones físicas, de las que se hablará más delante de este artículo. El manejo clínico inicialmente se enfoca en eliminar factores predisponentes mediante modificaciones en las conductas del paciente2,4,5.
Caso clínico
Se presenta el caso de una mujer de 55 años, que acude a la consulta del centro de salud donde realizamos labores asistenciales, con antecedentes de hipertensión arterial (HTA) en tratamiento con enalapril, fumadora de 5 paquetes/año, sin hábito enólico. Es usuaria de prótesis dental removible y consulta por sensación de disgeusia acompañada de halitosis de varios meses de evolución y aparición de una mancha en la base de la lengua (figura 1). La paciente admite que su higiene dental no es muy buena y niega síndrome constitucional. No se detectan alteraciones en las analíticas periódicas.
En la exploración física, se evidencia en la cavidad oral una placa negruzca con hipertrofia papilar, sin lesiones en otros niveles orales ni adenopatías latero-cervicales.
Bajo la impresión diagnóstica de leucoplasia oral vellosa al descartar otros diagnósticos diferenciales, se enfoca el tratamiento en promover una adecuada higiene oral, reducir el consumo de tabaco y hacer enjuagues bucales con clorhexidina al 0,12%, con controles periódicos. Después de 6 meses de tratamiento, la paciente acude a revisión (figura 2) y se observa una disminución en el tamaño de la placa, así como una reducción del color pardo en comparación con la fotografía tomada en la primera consulta. La paciente también informa de la desaparición de la sensación de disgeusia y de una disminución de la halitosis que presentaba.
Discusión
Como profesionales de la Medicina de Familia, nos encontramos en la puerta de entrada de numerosas patologías variadas. En situaciones como las que se describen en el caso expuesto, es vital realizar una historia clínica completa para identificar factores de riesgo, como estado inmunitario, estado nutricional, riesgo de virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y uso de medicamentos.
La leucoplasia oral vellosa se caracteriza por una coloración oscura en la lengua debido a la hipertrofia de las papilas filiformes6. Se han descrito casos secundarios a colonización por levaduras, siendo Candida albicans la levadura más comúnmente involucrada. El diagnóstico se establece sobre todo en base a la clínica, siendo poco común que se requieran exámenes complementarios. El diagnóstico diferencial (tabla 1) abarca diversas enfermedades, como acantosis nigricans, nevus y máculas melanocíticas de la lengua4.
Inicialmente, tras el diagnóstico, debemos enfocarnos en eliminar los factores predisponentes como el tabaco y/o el alcohol mediante modificaciones en las conductas del paciente2,4,5.
La acantosis nigricans (lesiones papilomatosas en labios, encías y lengua junto con alteraciones pigmentosas en la piel) y la leucoplasia vellosa por virus Epstein-Barr (placas blanquecinas que se distribuyen por el dorso de la lengua, pero que también llegan a otras partes de la mucosa oral y la lengua) son diagnósticos que considerar6,7. En casos de dudas diagnósticas o ausencia de respuesta al tratamiento, se puede hacer una biopsia. Las opciones terapéuticas incluyen fluconazol, retinoides tópicos y emolientes. Aunque no hay consenso en el tratamiento, la eliminación de factores causales es crucial para el manejo exitoso7.
Por lo tanto, pese a que la leucoplasia oral vellosa tenga una escasa necesidad de pruebas complementarias al tratarse de un diagnóstico principalmente clínico, el tratamiento no está estandarizado, y eliminar factores predisponentes puede llevar a una resolución parcial o total. La colaboración activa del paciente es esencial en el proceso de tratamiento.
En resumen, la lengua oral vellosa es una afección que merece una atención cuidadosa debido a su prevalencia y relación con factores de riesgo. Reconocer sus características clínicas, comprender su diagnóstico diferencial y aplicar un enfoque terapéutico adecuado son pasos fundamentales que deben llevarse a cabo desde la Atención Primara para su manejo.
Agradecimientos
Se obtuvo el consentimiento escrito de la paciente para la publicación de este artículo.
Consideraciones
Se han tenido en cuenta las recomendaciones del CARE Statement en la redacción de este caso clínico.
Conflicto de intereses
Las autoras y los autores declaran no tener conflictos de interés.


