Introducción
Las estrictas medidas de aislamiento para la población impuestas por las autoridades sanitarias provocaron una interrupción prolongada de las redes informales de apoyo social. Tanto esta nueva situación social, como la disminución del acceso a la atención sanitaria, han generado nuevas necesidades en las personas con trastornos mentales graves (TMG) y sus cuidadores.
Objetivos
Este estudio ofrece una visión de las experiencias de vida y las necesidades de salud de una población con TMG durante el primer año de la pandemia de COVID-19 en España.
Material y métodos
Diseño cualitativo mediante entrevistas diádicas semiestructuradas, realizadas de enero a diciembre de 2022. Se llevó a cabo un muestreo intencional de pacientes con TMG y sus cuidadores a través de informantes clave en localidades rurales y urbanas del sur de España. Los verbatim se identificaron y clasificaron mediante una triangulación tras la evaluación de las transcripciones de las entrevistas. Los códigos se definieron mediante un análisis de contenido utilizando el software NVivo.
Resultados
Entrevistas diádicas semiestructuradas (21), se identifican tres categorías principales.
- Aislamiento social: incrementado, causando mayor vulnerabilidad personal, exacerbación de los síntomas psiquiátricos y agotamiento en los cuidadores.
- Accesibilidad a los servicios de salud: disminuida con menos consultas presenciales, con dificultad para manejar situaciones urgentes y una atención telefónica en los pacientes descompensados y con discapacidad.
- Continuidad de la atención sanitaria: disminuida con desconfianza hacia los profesionales de la salud debido a la falta de comunicación entre la Atención Primaria (AP) y el hospital.
Conclusiones
El confinamiento por COVID-19 exacerbó la soledad y la peor autopercepción de salud en las personas con TEA graves. Se requirió un mayor apoyo social formal. El papel de los médicos de familia es clave para evitar retrasos en las citas y la falta de coordinación entre la AP y la especializada.