Libreta de viaje del médico de familia

Cueva

Cave

DOI: 10.55783/rcmf.160408

José Luis Turabián Fernándeza y Benjamín Pérez Francob

Tutores de residentes de Medicina Familiar y Comunitaria

a Centro de Salud Santa M.ª de Benquerencia de Toledo. Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Toledo. Toledo (España).

b Centro de Salud Estación de Talavera de la Reina. Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Talavera de la Reina. Toledo (España).

Resumen

Estas historias de la LIBRETA DE VIAJE DEL MÉDICO DE FAMILIA, que forman una biblioteca del médico caminante o viajero emocional, son hojas sueltas en las que se escribe sobre paisajes y emociones; son un atlas de geografía emocional. La evocación de un paisaje ante la asistencia a un paciente —montañas, ríos, valles, playas, mares, desiertos, mesetas, islas, pantanos, cascadas, dunas, bosques, salinas, lagos, etc.—, con las sensaciones sentidas por el médico, de calor, frescor, humedad, dificultad, agobio, serenidad, inmensidad, soledad, etc. No es un diario, solo una libreta de apuntes con las vivencias del médico sobre los patrones y procesos de la consulta en un cierto caso clínico, que, a su vez, puede ilustrar un prototipo de esa clase de casos.

Abstract

These stories of THE FAMILY PHYSICIAN’S TRAVEL NOTEBOOK, which comprise a library of the nomadic doctor or emotional traveller, are loose-leaf pages with writings about landscapes and emotions. They are an emotional geography atlas. The suggestion of a landscape before treating a patient –mountains, rivers, valleys, beaches, seas, deserts, plateaus, islands, swamps, waterfalls, dunes, forests, salt marshes, lakes, etc.-, with the sensations felt by the doctor-heat, coolness, humidity, hardship, stress, serenity, vastness, loneliness, etc. It is not a journal, only a notebook with the physician’s experiences about the patterns and processes of consultation in a particular case study, which in turn may illustrate a prototype for these types of cases.

Es una cavidad natural del terreno, a veces apta para servir de cobijo a animales y seres humanos. Las cuevas son formadas por procesos geológicos. Involucra una combinación de procesos químicos, fuerzas tectónicas e influencias atmosféricas. Algunas cuevas –las primarias— se forman por la lava expulsada por un volcán que fluye y cuando la erupción termina acaba por dejar un hueco vacío. Otras –las secundarias— se forman dentro de la roca por la erosión causada por la acción abrasiva del viento o del agua. Suelen abundar en lugares de geografía montañosa.

Gloria tiene 32 años. Acude a consulta, como casi siempre, acompañada de su madre. Estudió logopedia, trabajó en varios lugares como camarera, y actualmente es teleoperadora.

«A por las recetas… de naproxeno… Sigo con el dolor de cabeza… Es mi amigo…».

El 4 de abril de hace tres años –recordando el día de inicio exactamente— comenzó a sufrir cefalea frontal bilateral opresiva y pulsátil.

«Con mal cuerpo…. como un casco».

Mejoró con tratamiento (naproxeno y amitriptilina a dosis bajas), pero la mejoría solo duró unos días; después reapareció el dolor frontal.

«En cuanto cogí el alta laboral y volví a trabajar». Vuelve a estar de baja.

La ve el neurólogo. La tomografía computarizada (TC) es normal. Vuelve al especialista al cabo de unos meses, y la resonancia magnética (RM) cerebral es normal. El neurólogo cambia el tratamiento y le receta gabapentina y naproxeno.

«Tengo falta de aire. Y sigue el dolor de cabeza diario…».

Se aumenta la dosis de gabapentina y se aconseja punción lumbar. Un año después, sigue sin mejorar la cefalea y Gloria continúa tomando naproxeno.

«Me mareo… Lo que necesito es dormir. El dolor de cabeza no me deja dormir… No duermo desde que comenzó el dolor, hace un año y medio, pero ahora es peor porque, además, me falta el aire».

Se le hizo una punción lumbar para obtener líquido cefalorraquídeo (LCR) a 31 cm de agua de presión de apertura. La bioquímica del LCR fue normal. Se diagnosticó «probable hipertensión intracraneal benigna». Se retiró el tratamiento con gabapentina y comenzó a tomar acetazolamida. Volvió a coger la baja laboral.

Gloria parece estar en una cueva… que se extiende quizá varios kilómetros…

El clima, muy frío, obligó al hombre a buscar refugio en las cuevas, en las que la temperatura y el grado de humedad eran mucho más constantes y soportables que en el exterior.

«Estoy preocupada por los problemas económicos de casa… Mi padre trabaja breves temporadas… Y no sé qué ocurrirá cuando me case... Mi novio y yo llevamos trece años… Él me dice que no me preocupe... Su padre no ayuda a su madre... También estoy preocupada por la falta de memoria de mi padre...».

Sigue con la cefalea diaria. No tolera la acetazolamida. Es tratada con prednisona a altas dosis en disminución, y sigue con naproxeno.

«Tengo el mismo dolor. Estoy cansada..., no duermo...No quiero entrar en una depresión, pero... Mi madre me dice que diga que no me duele..., pero sí me duele...».

Grandes cantidades de agua por la filtración y la erosión han creado un enorme hueco subterráneo en Gloria…

Es derivada a neurocirugía. La visita el endocrinólogo y el estudio hormonal es normal.

El neurocirujano hace un trépano-registro y derivación lumboperitoneal.

La cueva es un lugar de refugio y de ocultación…

«Estoy algo mejor del dolor de cabeza…, pero me escuece al orinar, se me cae el pelo… Será por el estrés… Me duele la garganta... y la tripa…».

Todas las pruebas son normales. Sigue de baja.

«El trabajo me crea estrés y no puedo concentrarme, así que no puedo coger el alta... Mi madre está muy preocupada por mí..., y eso me afecta... Y mi padre está en paro...».

La cefalea ha reaparecido con la misma intensidad del principio…

«Aún es más fuerte».

Toma diariamente naproxeno...

«Estoy desanimada. No puedo estar sin dolor. Me afecta a mí y a mi familia…, y a mi novio...».

Dos años después del comienzo de la cefalea, acepta ir al psicólogo «para que le ayude a afrontar el dolor».

Gloria pospone la boda que tenía prevista...

«Estoy con mucho estrés, no estoy para bodas...».

Se le da el alta por agotamiento de plazo.

«Sigue la cefalea... Un día bien y otro mal...».

El médico se pregunta: «¿Se verá alguna vez la luz al final del túnel?» ...

Gloria tiene una personalidad autoexigente. Presentó hace diez años clínica depresiva secundaria a estrés y fue tratada con antidepresivos y benzodiacepinas durante unos años.

El médico imagina que en algún momento podrá encontrar pinturas en las paredes y los techos de la cueva de Gloria.

 

Rev Clin Med Fam. 2023; 16 (4): 348-349