Introducción
Las masas cervicales son uno de los motivos de consulta más frecuentes en Atención Primaria. La mayoría de las ocasiones se trata de patología benigna. Los tumores malignos del cuello representan un 5% de todos los tumores diagnosticados en adultos y la forma de aparición es con un bulto en el cuello1. El bocio es una masa cervical que se produce por el crecimiento anormal de la glándula tiroides, siendo el bocio multinodular la patología cervical más habitual y diagnosticada2. El empleo de la ecografía cervical aporta al personal médico de familia mucha información para poder realizar un diagnóstico diferencial más certero y permite valorar criterios de malignidad para un diagnóstico y tratamiento precoz de posibles tumores malignos3.
Caso clínico
Mujer de 47 años sin antecedentes personales de interés que acude a consulta de Atención Primaria por bulto en región cervical anterior derecha, no doloroso. No sabe precisar el tiempo de evolución. Niega otra clínica acompañante.
A la exploración presenta aumento homogéneo del tamaño tiroides con palpación de nódulo en región tiroidea derecha, no doloroso a la palpación. Se le realizó una ecografía tiroidea en el centro de salud y se observó un bocio multinodular con nódulo predominante en lóbulo derecho de 2,8 cm x 2,45 cm aproximadamente (figura 1). Se solicita una analítica con perfil tiroideo, que resulta ser normal (con tirotropina [TSH] 1,33 y anticuerpos de tiroperoxidasa [TPO] negativos), y una ecografía cervical en su hospital de referencia, donde confirman el diagnóstico: bocio multinodular con nódulo dominante en lóbulo derecho de 2,9 cm, quístico y con contenido ecogénico nodular en su interior. Tirads 3 (figura 2). Dado que no presenta criterios ecográficos de malignidad y el nódulo dominante es mayor de 2,5 cm, la paciente es derivada al servicio de endocrinología para valoración y seguimiento.
Discusión
El término bocio se refiere al crecimiento anormal de la glándula tiroides. Este puede ser difuso (crecimiento regular y uniforme de toda la glándula) o nodular (crecimiento asimétrico de la glándula tiroides a costa de uno o varios nódulos) y estar asociado a una producción normal, disminuida o aumentada de la hormona tiroidea. La causa más habitual de bocio es el déficit de yodo, y secundariamente, el consumo de bociógenos, enfermedades inflamatorias, etc. Las manifestaciones clínicas dependen de la presencia de disfunción tiroidea y de la tasa de crecimiento del bocio. Aunque la mayoría de pacientes son asintomáticos y eutiroideos, pueden presentar síntomas obstructivos por compresión de la tráquea o por agrandamiento repentino debido a hemorragia de un nódulo2.
Ante un paciente con bocio debemos realizar una buena historia clínica con anamnesis completa que incluya antecedentes familiares y personales para descartar hallazgos que sugieran malignidad. Tras una anamnesis completa, es fundamental hacer una palpación del tiroides para delimitar su tamaño y la presencia de nódulos y adenopatías. Una vez objetivado en la exploración física un bocio, se debe solicitar una analítica de sangre con TSH y anticuerpos TPO. La ecografía de tiroides es de gran utilidad, sobre todo en los pacientes en los que el bocio es de crecimiento rápido, asimetría en la palpación, consistencia firme focal con bocio con TSH normal y anticuerpos TPO negativos. Gracias a la ecografía del tiroides, se pueden clasificar los nódulos tiroideos según el riesgo de malignidad con la clasificación TI-RADS. Esta clasificación permite establecer un lenguaje entre radiólogos y clínicos y es una guía fundamental para diferenciar los nódulos que van a requerir estudio citológico o seguimiento ecográfico4.
La clasificación TI-RADs se basa en un sistema de puntuación en el que a cada alteración ecográfica sospechosa de malignidad se añade un punto. Los criterios ecográficos sospechosos de malignidad son: hipoecogenicidad, microcalcificaciones, nódulo parcialmente quístico con localización excéntrica del componente líquido y lobulación del componente sólido, bordes irregulares, invasión del parénquima tiroideo perinodular, configuración más alto que ancho y vascularización intranodal2. Cada criterio de los mencionados vale un punto, y se añade otro punto si se detectan ganglios linfáticos cervicales sospechosos. Según la puntuación obtenida, se clasifica según un TI-RADS del 1 al 6, lo que permite detectar los nódulos que presentan alto riesgo de malignidad y que precisan de la realización de una punción aspiración con aguja fina (PAAF)5.
La ecografía es una técnica inocua y accesible que permite complementar la exploración física del paciente y que ayuda al personal médico de familia en el proceso diagnóstico. Su aplicación en la Atención Primaria podría ahorrar estudios complementarios y reducir las derivaciones hospitalarias y, con ello, las listas de espera. Su uso ha ido en aumento en los últimos años y se ha implantado de manera heterogénea en España, pero su incorporación en la cartera de servicios es un objetivo que debería ser asumible en un futuro cercano6.
Agradecimientos
Se obtuvo el consentimiento escrito de la paciente para la publicación del manuscrito.
Consideraciones
Se han tenido en cuenta las recomendaciones del CARE Statement en la redacción de este caso clínico.
Conflicto de intereses
Las autoras de este artículo declaran no presentar conflicto de intereses.

