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Rev Clin Med Fam. Vol. 9. Núm. 3 - 01 de octubre 2016
Originales
Sobrecarga y autoeficacia percibida en cuidadores primarios informales de pacientes con insuficiencia cardíaca

 

 

 Ruth Pablo Santiagoa, Benjamín Domínguez Trejob, Viridiana Peláez Hernándezc, Santiago Rincón Salazara, Arturo Orea Tejedad

 

aFacultad de Estudios Superiores Zaragoza, UNAM. Ciudad de México. México.

bFacultad de Psicología, UNAM. Ciudad de México. México.

cInstituto Nacional de Enfermedades Respiratorias “Ismael Cosio Villegas”. Ciudad de México. México.

dCoordinador del Servicio de Cardiología,  Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias “Ismael Cosio Villegas”. Ciudad de México. México.

 

Correspondencia:

Dra. Viridiana Peláez Hernández, Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias “Ismael Cosio Villegas”; Calzada de Tlalpan  No. 4502, Col. Sección XVI, Delegación Tlalpan, C.P. 14080 – Ciudad de México (México).

 

Correo electrónico:

psic.viridiana.pelaez@gmail.com

 

Recibido el 19 de febrero de 2016.

Aceptado para su publicación el 11 de marzo de 2016.

 

RESUMEN

 

Objetivo. Examinar la asociación entre autoeficacia y sobrecarga percibida del cuidador de pacientes con insuficiencia cardíaca.

Diseño. Estudio exploratorio y correlacional de corte transversal.

Emplazamiento. Ámbito comunitario. Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias “Ismael Cosío Villegas”.

Participantes. 109 cuidadores de pacientes con insuficiencia cardíaca.

Mediciones Principales. Se realizó una evaluación psicológica, en la que se aplicaron los siguientes instrumentos: Escala de Carga Zarit y la Escala de Autoeficacia Percibida en Cuidadores Primarios Informales de Enfermos Crónicos.

Resultados. El 49,5% (95%IC: 82,12-89,16) de la muestra reportó un nivel de autoeficacia bajo. El 27,5% (95%IC: 20,04-22,75) presentó sobrecarga leve y el 25,7% (95%IC: 37,71-47,78) sobrecarga intensa. Los resultados del análisis revelan una relación inversamente proporcional entre las variables del estudio (rs=-0,592, p<0,05), Eliminar lo siguiente: esto quiere decir que a mayor sobrecarga menor autoeficacia percibida y viceversa.

Conclusiones. La sobrecarga es una de las consecuencias negativas más reportadas. Al estar relacionada con la autoeficacia percibida, este hallazgo podría ser considerado en el diseño de programas de intervención para reducir la carga del cuidador.

Palabras clave. Autoeficacia Emocional. Autoeficacia Cognitiva. Autoeficacia Conductual. Insuficiencia Cardíaca. Cuidador Informal. Sobrecarga Percibida.

 

ABSTRACT

 

Burden and perceived Self-efficacy in informal primary caregivers of patients with heart failure.

Objective. To examine the association between perceived self-efficacy and burden in caregivers of patients with heart failure.

Design. Cross-sectional exploratoy and correlational study.

Location. Community level. Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (National Institute of Respiratory Diseases) “Ismael Cosío Villegas”.

Participants. 109 caregivers of patients with heart failure.

Main measures. A psychological evaluation was performed in which the following instruments were applied: the Zarit Burden Scale and Scale of Perceived Self-Efficacy in Informal Primary Caregivers of the Chronically Sick.

Results. 49.5% (95% CI: 82.12-89.16) of the sample reported a low level of self-efficacy. 27.5% (95% CI: 20.04-22.75) had low burden and 25.7% (95% CI: 37.71-47.78) intense burden. The results of the analysis revealed an inverse relationship between the study variables (r = -0.592), so that the higher the perceived self-efficacy the lower the burden, and vice versa.

Conclusions. The burden is one of the most commonly reported negative consequences. Since it is related to the perceived self-efficacy, this finding could be taken into account when designing intervention programs that reduce caregiver burden.

 

Key Words. Affective Self-Efficacy. Cognitive Self-Efficacy. Behavioral Self-Efficacy. Heart Failure. Informal Care. Burden.

 


INTRODUCCIÓN

 

La insuficiencia cardíaca (IC) se ha convertido en un problema de salud pública que afecta a 5,7 millones de estadounidenses1. Este síndrome constituye el diagnóstico más común entre personas hospitalizadas mayores de 65 años, está asociado con diversas enfermedades y representa la etapa final de casi todas las cardiopatías2-4.

 

La IC es un síndrome clínico que aparece como consecuencia de trastornos estructurales o funcionales del corazón que disminuyen la capacidad del ventrículo para llenarse o para expulsar sangre. Entre su sintomatología destaca la aparición de edema, fatiga y disnea5.

 

Al tratarse de un síndrome incapacitante, un familiar suele asumir el papel de cuidar del paciente, convirtiéndose así en cuidador primario informal (CPI). Esta es la persona encargada de ayudar en las necesidades básicas e instrumentales de la vida diaria al paciente durante la mayor parte del día sin recibir remuneración económica6,7.

 

Sin embargo, asumir este rol incluye cambios, en muchos casos de magnitud igual o superior a los del paciente, que generan estrés8-11. Una reacción emocional común es la sobrecarga percibida, entendida como el grado en que éste percibe que el cuidado ha influido sobre diferentes aspectos de su salud, vida social, personal y económica12.

 

Cuando un CPI presenta algún nivel de sobrecarga se podrían ocasionar cambios en la autoeficacia percibida y los cuidados otorgados, por lo tanto esto podría afectar su actividad como CPI y provocar repercusiones sobre la salud de ambos. La autoeficacia percibida es la creencia que tiene una persona de poseer las capacidades para desempeñar las acciones necesarias que le permitan obtener los resultados deseados13,14.

 

Existen numerosos estudios publicados que evalúan la autoeficacia percibida, realizados con cuidadores de pacientes con demencia, en los que se ha observado que cuidadores con alta autoeficacia eligen desempeñar tareas más desafiantes, planteándose metas y objetivos más altos. Una vez que se ha iniciado un curso de acción, los CPI con alta autoeficacia invierten más esfuerzo, son más persistentes y mantienen mayor compromiso con sus metas frente a las dificultades que aquellos que tienen menor autoeficacia15-23.

 

Cuidadores de pacientes con IC han mostrado tener problemas similares a los cuidadores de pacientes con otras enfermedades crónicas o demencia, aunque con diferencias relacionadas con las características propias este síndrome en el que son frecuentes las hospitalizaciones24. Por lo tanto, el objetivo del  presente estudio fue analizar la relación entre sobrecarga percibida y autoeficacia en cuidadores de pacientes con IC.

 

MATERIAL Y MÉTODOS

 

Estudio exploratorio y correlacional de corte transversal. El estudio se llevó a cabo entre agosto del 2013 y julio del 2014. Se evaluaron 109 CPI de pacientes con IC crónica estable atendidos en la Clínica de Insuficiencia Cardíaca y Respiratoria del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias “Ismael Cosio Villegas”.

 

Los criterios de inclusión para la selección de participantes fueron los siguientes: cuidar de un paciente con insuficiencia cardiaca crónica estable, acompañar al paciente a sus revisiones médicas, relación consanguínea con el paciente o ser su cónyuge, tiempo de cuidado del paciente mayor o igual a 1 año, ser mayor de edad y firmar el consentimiento informado.

 

Después de identificar a los CPI que cumplieron con los criterios de inclusión, se les invitó a participar en el estudio y si aceptaban se le pedía firmar el consentimiento informado. De lo contrario, no fueron incluidos en la muestra, sin sanción alguna por parte del Instituto. En caso afirmativo, en una sesión individual de 20 minutos fue aplicada, de manera heteroadministrada  por psicólogos debidamente capacitados, la ficha de identificación para la recolección de datos sociodemográficos, además de los siguientes instrumentos: Escala de Carga Zarit25 y Escala de Autoeficacia Percibida en Cuidadores Primarios Informales de Enfermos Crónicos.

 

Se utilizó la Escala de Carga Zarit en su versión validada en México por Alpuche y colaboradores25, que consta de 22 ítems con escala Likert que va de 0 (nunca) a 4 (siempre). El instrumento muestra una puntuación global de 0 a 88 y los puntos de corte se calcularon con los percentiles del inventario, quedando de la siguiente manera: Sin sobrecarga 17 puntos, sobrecarga leve entre 18 y 29 puntos y sobrecarga intensa 30 puntos. Asimismo, evalúa tres dimensiones: impacto de cuidado, relación interpersonal y expectativas de autoeficacia. El primero factor (ítems 2, 3, 7, 8, 10, 11, 12, 14, 16, 17, 18, 19, 22) se refiere a las valoraciones que hace el CPI respecto de la prestación de los cuidados. El segundo factor (ítems 1, 4, 5, 6, 9, 13) explica la relación que mantiene con su paciente. Por último, el tercer factor (ítems 15, 20, 21) refleja creencias del CPI sobre su capacidad para cuidar.

 

Para evaluar la autoeficacia percibida, se aplicó la Escala de Autoeficacia Percibida en Cuidadores Primarios Informales de Enfermos Crónicos. Se compone de 23 ítems con opción de respuesta tipo Likert de 1(Nada capaz) a 5 (Totalmente capaz). La escala proporciona una puntuación general de 23 a 115 puntos y a partir de esta se genera una clasificación: Autoeficacia baja 92 puntos, moderada 100 puntos y alta 108 puntos. Además, la escala evalúa tres dimensiones de la autoeficacia: afectiva, conductual y cognitiva. La primera (ítems 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 20) se refiere a la capacidad percibida por el CPI para proporcionar apoyo emocional y no afectar su propio estado de ánimo. En la segunda subescala (ítems 18, 19, 21, 22, 23), se evalúan elementos que se refieren a la capacidad percibida por el CPI para realizar las actividades de cuidado y organizarlas con sus actividades personales. Por último, la subescala autoeficacia cognitiva (ítems 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7) evalúa la capacidad percibida por el CPI para adquirir y aplicar los conocimientos necesarios para cuidar y planear sus actividades.

 

El análisis de datos se realizó con el paquete estadístico SPSS versión 21.0 para Windows. Se aplicó la prueba de Kolmorogov-Smirnov para conocer la distribución de las variables y determinar el tipo de prueba estadística a realizar. Primero, se llevó a cabo un análisis descriptivo para las características sociodemográficas. Posteriormente, se determinó la relación entre las dos variables principales: sobrecarga del cuidador y autoeficacia percibida con edad (dicotómica). También de analizó la relación de las mismas con el sexo mediante chi-cuadrado, con el tiempo de cuidado mediante la prueba Kruskal-Wallis y con la edad (t de Student). Finalmente, se calculó la relación entre las puntuaciones de sobrecarga y autoeficacia mediante el coeficiente de correlación de Spearman.

 

RESULTADOS

 

La edad media de los cuidadores fue de 55,1 años (DE: 13,8). El resto de características sociodemográficas se muestran en la tabla 1. El perfil del CPI que predomina en nuestra muestra corresponde a una mujer (76,1%), casada (79,8%), que se dedica al hogar, con educación básica (35,8%) y con parentesco directo, siendo su cónyuge o hija.

 

Características de los participantes

N

%

Género

 

 

 

Masculino

26

23,9

 

Femenino

83

76,1

Estado civil

 

 

 

Soltero

14

12,8

 

Casado

87

79,8

 

Otros

8

7,3

Ocupación

 

 

 

Hogar

57

52,3

 

Profesionista

11

10,1

 

Empleado

12

11

 

Jubilado/Desempleado

16

14,7

 

Otros

13

11,9

Escolaridad

 

 

 

Analfabeto

4

3,7

 

Primaria

24

22

 

Secundaria

15

13,8

 

Bachillerato

18

16,5

 

Carrera técnica

13

11,9

 

Licenciatura

31

28,4

 

Posgrado

4

3,7

Parentesco con el paciente

 

 

 

Cónyuge

49

45

 

Hija(o)

35

32,1

 

Madre/Padre

9

8,3

 

Otros

16

14,6

Nivel de autoeficacia

 

 

 

Bajo

54

49,5

 

Moderado

28

25,7

 

Alto

27

24,8

Nivel de sobrecarga

 

 

 

Ausencia

51

46,8

 

Leve

30

27,5

 

Intensa

28

25,7

Tabla 1. Características del cuidador primario informal.

En lo que respecta al nivel de autoeficacia, el 49,5 % de los cuidadores mostró un nivel de autoeficacia bajo y el 46,8% se clasificó como sin presencia de sobrecarga.

 

Mediante la prueba de chi-cuadrado y Kruskal-Wallis no se observaron diferencias estadísticamente significativas respecto a la distribución de sexo, rango de edad y tiempo de diagnóstico por nivel de sobrecarga y grado de autoeficacia, tal como se muestra en las tablas 2 y 3.

 

Variable

Autoeficacia Baja

 N=54

Autoeficacia Moderada N=28

Autoeficacia Alta

N=27

Significación

Sexo

 

 

 

 

   Mujer

39 (47%)

24 (28,9%)

20 (24,1%)

0,380

   Hombre

15 (57,7%)

4 (15,4%)

7 (26,9%)

 

Edad

 

 

 

 

   < 65 años

41 (50%)

22 (26,8%)

19 (23,2%)

0,770

    65 años

13 (48,1%)

6 (22,2%)

8 (29,6%)

 

Tiempo de cuidado

10,8 (DE:10,2)

8,2 (DE: 7,7)

15,5 (DE: 13,4)

4,986

Tabla 2. Diferencias en sexo, edad y tiempo de cuidado respecto al nivel de autoeficacia. NS: No significación estadística.

Variable

Sin

Sobrecarga

 N=51

Sobrecarga

Leve

N=30

Sobrecarga Intensa

N=28

X2

Sexo

 

 

 

 

   Mujer

40 (48,9%)

21 (25,3%)

22 (26,5%)

0,650

   Hombre

11 (42,3%)

9 (34,6%)

6 (23,1%)

 

Edad

 

 

 

 

   < 65 años

38 (46,3%)

25 (30,5%)

19 (23,2%)

0,389

    65 años

13 (48,1%)

5 (18,5%)

9 (33,3%)

 

Tiempo de cuidado

11,8 (DE:9,9)

9,1 (DE: 10,2)

12,3 (DE: 12,5)

1,904

Tabla 3. Diferencias en sexo, edad y tiempo de cuidado respecto al nivel de sobrecarga. NS: No significación estadística.

La relación entre los dos instrumentos usados con sus respectivas sub-escalas se muestra en la tabla 4. Se observó una correlación negativa entre la sobrecarga percibida y autoeficacia percibida, moderada e inversamente proporcional (r=-0,592, p=0,01). Todas las correlaciones fueron significativas, siendo la subescala autoeficacia afectiva (-0,549, p=0,01) la que muestra correlaciones moderadas con sobrecarga y sus dimensiones. Esto implica que sí aumenta la percepción del CPI en aspectos como: mantener su estado de ánimo, conservar sus relaciones sociales estables con otras personas, no sentir estrés por cuidar, ser capaz de hacer  reír a su paciente, darle ánimo y cuidarlo con amor,  podría disminuir la sobrecarga y viceversa.

 

 

Sobrecarga

Impacto del cuidado

Relación

interpersonal

Expectativas de autoeficacia

Autoeficacia afectiva

-0,549*

-0,486*

-0,476*

-0,272*

Autoeficacia  cognitiva

-0,383*

-0,296*

-0,315*

-0,318*

Autoeficacia conductual

-0,465*

-0,417*

-0,353*

-0,253*

Total Global Autoeficacia

-0,592*

-0,505*

-0,466*

-0,369*

Tabla 4. Correlación de Spearman entre sobrecarga y autoeficacia percibida. *p<0,01.

DISCUSIÓN

 

Al describir las características de los cuidadores primarios informales de nuestra muestra se observa un perfil similar al descrito en publicaciones previas, el cual corresponde a una mujer, con nivel educativo bajo, sin empleo y con un nivel socioeconómico bajo26-28.

 

Los resultados obtenidos permiten observar una relación negativa entre sobrecarga y autoeficacia en CPI de pacientes con IC. Sin embargo, la literatura científica que aborda la temática del estudio es escasa para la población del estudio. No obstante en estudios previos sobre CPI de pacientes con demencia se ha demostrado la existencia de una asociación entre sobrecarga y autoeficacia, donde se confirman altos niveles de autoeficacia asociados con la disminución de sobrecarga percibida19,29. Al mismo tiempo, se ha visto una relación positiva con la salud física y mental19,30,31.

 

En cuanto al nivel de autoeficacia en la muestra, observamos que más de la mitad de los casos (50,5%) presentan una moderada/alta autoeficacia respecto a su desempeño, esto es coincidente con los datos disponibles en la literatura derivados de estudios realizados en CPI de pacientes con demencia15,16. Al respecto, en algunos estudios se observó que a medida que el tiempo de cuidado aumenta el CPI se va adaptando a las demandas de su rol32. En la muestra, la media de tiempo de cuidado observada fue de 11,15 años (DE: 10,7), lo que podría implicar que los cuidadores pudieron aprender cómo cuidar de su paciente con el paso del tiempo.

 

Por otra parte, se observa una relación moderada entre la dimensión afectiva y sobrecarga, lo que permite vislumbrar efectos en el plano afectivo con la presencia de sobrecarga y viceversa, siendo estas variables susceptibles de ser modificadas a través de programas de intervención para prevenir consecuencias en la salud y bienestar del CPI.

 

La sobrecarga percibida es un tema de interés clínico y psicosocial porque afecta la salud psicológica del cuidador, incrementa su riesgo a morir33 y reduce la calidad de cuidado otorgado al grado de apresurar la institucionalización del paciente. Sin embargo, se ha centrado la atención de estos aspectos, de manera focalizada, únicamente en el CPI del paciente con demencia. En consecuencia, la obtención de variables relacionadas con la presencia de sobrecarga en el CPI del paciente con IC es de gran interés científico y práctico, en especial por lo que respecta a la calidad vida tanto del CPI como del paciente34.

 

Respecto a las limitaciones de nuestro estudio, una de ellas se refiere al diseño transversal, pues no permite llegar a conclusiones de causalidad, ni la identificación de la dirección del efecto. Sin embargo, supone un primer acercamiento en el esclarecimiento de los factores que contribuyen a la comprensión del papel del CPI, sobre todo en población con IC en México, ya que ha sido un campo poco estudiado hasta ahora.

 

Considerando los resultados obtenidos de ambas escalas, se podría plantear otra limitación relacionada con la utilización de la Escala de Carga Zarit25, pues sus diferentes subescalas no evalúan el constructo de autoeficacia como tal, sino que se refieren a la competencia y expectativas respecto al cuidado25,35.

 

A pesar de las limitaciones de nuestro estudio, es necesario señalar a la variable autoeficacia como un atributo modificable y que podría tener un papel determinante en diversos aspectos de la salud física y emocional del cuidador primario informal19, 32, 36.

Para los profesionales de la salud, conocer la percepción del CPI sobre las habilidades que posee para hacer frente a diferentes áreas de cuidado podría considerarse como un indicador útil para identificar las áreas de vulnerabilidad en el manejo de las demandas de cuidado y, así, proporcionar herramientas adecuadas al CPI para facilitar su papel y, al mismo tiempo, favorecer el diseño intervenciones eficaces30.

Por último, se han realizado investigaciones enfocadas a conocer las variables que incrementan  la resiliencia en el CPI, identificando la autoeficacia como variable mediadora entre los posibles estresores (verbigracia: sobrecarga) y las consecuencias de estar expuesto a nivel de estrés prolongado, ansiedad y depresión32,36.

 

Estos hallazgos sugieren que las diversas formas de afrontamiento utilizadas por el CPI pueden estar influidas por la valoración que otorgue a las demandas de cuidado y de las herramientas que posean, por lo tanto es recomendable desarrollar programas de intervención preventivos que aborden constructos psicológicos modificables como la autoeficacia percibida para contribuir a reducir la presencia de consecuencias negativas en el CPI. En concreto, para fortalecer la autoeficacia del CPI se recomienda diseñar programas de intervención usando herramientas como psicoeducación y entrenamiento en solución de problemas. Además, se propone que, al mismo tiempo, se desarrollen programas de intervención dirigidos al paciente con el objetivo de fortalecer su adherencia terapéutica, autocuidado y reconocer el rol de su CPI.

 

Ambos constructos abordados en este estudio han sido ampliamente estudiados en CPI de pacientes con demencia19, 22, 23, 31, 34, 37. Sin embargo, en pacientes con otras enfermedades crónicas la evidencia es escasa, en especial en pacientes con IC. Por tanto, son necesarios estudio posteriores que permitan analizar la relación de la autoeficacia con las posibles repercusiones físicas y psicológicas del cuidador tanto negativas como positivas. Al respecto, es preciso desarrollar investigaciones longitudinales que permitan establecer relaciones causales.

 

En conclusión, se ha demostrado la existencia de una relación negativa entre la autoeficacia y la sobrecarga, por lo tanto un bajo nivel de autoeficacia aumenta el nivel de sobrecarga y viceversa. Es necesario reconocer la importancia del papel que desempeña el CPI como un recurso humano valioso y como instrumento y medio por el cual se proporcionan cuidados específicos y muchas veces especializados al paciente con IC. Sin embargo, es necesario contemplar la posibilidad de que este cuidador se convierta en paciente, ya que la presencia de sobrecarga percibida podría afectar diversas áreas de su vida, incrementando la probabilidad de sufrir alteraciones en su salud física y mental.

 

AGRADECIMIENTOS

 

Proyecto CONACYT-FOSISS: 262266 “Efecto del tratamiento no farmacológico sobre el estado clínico y pronóstico del paciente con insuficiencia cardiaca y respiratoria”.

Proyecto PAPPIT-DGSCA-UNAM: IN304515 (2015-2018) “Biomarcadores (autonómicos e inmunológicos) como indicadores del componente emocional en el dolor crónico”.

 

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